LA PERSONA QUE SUEÑA
“… El hombre que sueña quiere resistir, pero el
miedo es más fuerte, y allí no hay nadie
a quien tuviese que mostrar valor…”
José Saramago
Entre el sueño y el miedo discurrimos por el tiempo, necesitados del ánimo, del empuje o de la comprensión, que no siempre se tienen cerca.
A veces hay que renunciar a ciertas personas, no porque no te importen, sino porque tú no les importas a ellas... y siempre... son las que menos esperas, las que más necesitarías.
Y así, entre sueños, miedos y carencia de ayudas hay que seguir naciendo cada día y discurriendo por ese tiempo que adquiere un valor especial, porque no quieres medir ni en pasado ni en futuro, porque solo el presente tiene valor.
No es fácil y se hace realidad e mensaje que esconden estos versos:
EL INSTANTE
¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron,
dónde el árbol de Adán y el otro Leño.
El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia
Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados
espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro cielo no esperes, ni otro infierno.
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