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miércoles, 17 de enero de 2018

EXCUSAS para LOS MALOS TIEMPOS

EXCUSAS para LOS MALOS TIEMPOS

No ha comenzado bien el año, ni lo acabó bien el pasado. No son augurios de nada, pero ambos hechos me pesan mucho ya y no puedo cumplir con mi compromiso de estar presente cada día en estas entradas. Me faltan las fuerzas, algo de ánimo e ideas. Se supone que volverán, tarde o pronto, no lo sé. Mientras taparé mis silencios como sé, tomando prestadas palabras ajenas. Seguro que siempre son mucho mejores que las que yo pueda escribir.


LA MAGA

No te des por vencido, ni aún vencido
No te sientas esclavo, ni aún esclavo
Trémulo de pavor piénsate bravo, 
Y acomete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo, 
Que aún viejo y ruin vuelve a ser clavo, 
No la cobarde estupidez del pavo
Que amaina su plumaje al primer ruido. 

Procede como Dios, que nunca llora
O como Lucifer, que nunca reza, 
O como el robledal, cuya grandeza, 
Necesita del agua y no la implora. 

Que grite y vocifere vengadora, 
Ya rodando en el polvo tu cabeza. 


Alma fuerte 

1 comentario:

  1. Hola Angel,

    Veo que pones el poema que te sugerí hace un tiempo. Muchas gracias por ese reconocimiento!

    Y aquí va otro poema que hace tiempo quería enviarte (aunque quizás ya lo conoces). 'Si', de Kipling, ejemplo del 'estoicismo victoriano', aunque no se si hay que llegar a tanto... pero, como siempre, la poesía nos sirve para aliviar el espíritu... Un abrazo fuerte!

    Si...
    Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor
    la han perdido y te culpan a ti.
    Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,
    pero también aceptas que tengan dudas.
    Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
    o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
    o si, siendo odiado, no incurres en el odio.
    Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.

    Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
    Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
    Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso,
    y tratar a esos dos impostores de la misma manera.
    Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,
    tergiversada por villanos para engañar a los necios.
    O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,
    y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.

    Si puedes apilar todas tus ganancias
    y arriesgarlas a una sola jugada;
    y perder, y empezar de nuevo desde el principio
    y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida.
    Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones,
    a cumplir con tus objetivos mucho después de que estén agotados,
    y así resistir cuando ya no te queda nada
    salvo la Voluntad, que les dice: "¡Resistid!".

    Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
    O caminar junto a reyes, sin menospreciar por ello a la gente común.
    Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
    Si todos pueden contar contigo, pero ninguno demasiado.
    Si puedes llenar el implacable minuto,
    con sesenta segundos de diligente labor
    Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
    y —lo que es más—: ¡serás un Hombre, hijo mío!

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