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domingo, 9 de julio de 2017

OTROS ACOSOS

OTROS ACOSOS

Son tan graves y tan repetidos algunos tipos de acoso y de violencia que pocas veces se acaban de enumerar y menos aún de tratar. Es como si nos diera vergüenza hablar de ellos ante la profunda gravedad de los acosos físicos, sexuales, psíquicos,…

Pero la sociedad está llena de acosos. Es como si en verdad todos lucháramos contra todos y todos fuéramos enemigos de todos los demás. Y eso ocurre en cada aspecto de la vida.

Se da acoso siempre que hay intimidación, sea del tipo que sea y también o como consecuencia, cuando va unida a la HUMILLACION, como un mecanismo de prevalecer sobre la otra persona.

Hay muchas variables que están incidiendo en ello, quizá la sociedad de la competencia, en la que parece que de verdad somos lobos para los demás, quizá que el éxito parece ser el único valor, independientemente del camino para lograrlo, quizá la cultura del elitismo, del “mérito” o quizá ese afán de comparar a todos y todo contra todos y todo: centros educativos frente a otros centros, rankings de publicaciones, tipos de revistas en los que se publica, velocidad a la que se conduce, saltarse barreras cada vez más  
altas…, las calificaciones escolares, la altura, el peso o cualquier cosa que se le pueda ocurrir a cualquiera. El “más alto, más lejos, más rápido” ha pasado de ser un lema olímpico a ser una regla para medir la vida de todos.

Pero ser eso, más de lo que sean los demás, no autoriza a nada, no dice nada, lo malo es que eso nadie se lo cree ni en los más sensibleros sermones. La superioridad, real o ficticia, no es nada, es humo y solo puede dar valor a los que pretenden esconderse en esa bruma.


Hemos de educar a asumir lo que somos, para evitar convertirnos en víctimas solo porque algunos quieran intimidar para que nadie vea que son MÁS VULNERABLES QUE NOSOTROS

sábado, 8 de julio de 2017

EL POBRE SER HUMANO

EL POBRE SER HUMANO

Muchas veces hablamos del ser humano como entre individual y en él centramos nuestros análisis. No está mal que sea así, pues cada uno es único, irrepetible y lleva su propio discurrir por la vida, por esa vida que lo va modelando.

Lo hacemos tanto que a veces olvidamos que ese ser humano no es nadie sin los demás, que necesita el apoyo de otros para dar sentido a ese “discurrir” vital que mencionábamos y también proyectarse en los demás.

Quizá eso sea así por nuestra inseguridad o porque buscamos algo que queremos encontrar y necesitamos saber si los demás han conseguido el plano de eso que podemos llamar “mejor lugar”.

Nos puede parecer un poco triste que estemos en la vida, tomemos decisiones, existamos… y al final solo seamos depositarios de nuestras dudas y que busquemos la seguridad en los demás, en los otros.

Gozamos de la libertad en toda su extensión, pero… dudamos de su uso o de lo que podemos conseguir con ella. ¿Acaso no encontramos las respuestas que necesitamos? o ¿acaso necesito todas las respuestas antes de caminar en pos de algo porque lo que prima en mi es el egoísmo?


Dudamos tanto que nos privamos de VIVIR, de DISFRUTAR y quizá también de distinguir entre realidad y deseo.

viernes, 7 de julio de 2017

CALLAR

CALLAR

A veces preferimos no responder o no exponer nuestras ideas respecto a lo que sea. Unas veces es por puro desconocimiento, otras por imbecilidad (no vaya a ser que abramos la boca y se nos note), pero otras, creo que las más, no es por estar en SILENCIO, sino para no entrar en discusiones que sabemos que no nos llevarán a ningún sitio, porque conocemos a las personas, o los temas o… las modas y manías, las filias y las fobias.

Es mejor seguir en paz, así de sencillo, mientras otros prefieren seguir viviendo con el orgullo de sentir que TIENEN RAZÓN.

Por más que se empeñen, la vida no es la consecución de éxitos, más o menos memorables, sino de FRACASOS, que hay que aprender a sobrellevar, una vez aprendida la lección. Pero sabemos que el ser humano es el ÚNICO BURRO que tropieza DOS VECES (y aún más) en la misma piedra.

Se supone que hay que aprender que, cuando todo parece estar en el desenlace final, lo que está ocurriendo es que algo de nosotros se está reubicando de nuevo en el lugar que le corresponde.



jueves, 6 de julio de 2017

PACIENCIA

PACIENCIA

Desde un punto de vista formal suele asumirse que la PACIENCIA es “la capacidad de sufrir y tolerar desgracias y adversidades o cosas molestas u ofensivas, con fortaleza, sin quejarse ni rebelarse. También que “es la calma o tranquilidad para esperar”.

En ambos sentidos se usa, creo que indistintamente, sobre todo en el ámbito de la medicina y de las desgracias. Desde esa posición suelo gastar la broma a la clase médica de que su uso es la razón por la que en ese mundo no se habla de CLIENTES, sino de PACIENTES y el problema es que esa paciencia no se vende en ninguna farmacia.

A fuerza de tener que tirar de ella, porque cuando no queda otra cosa de algo hay que tirar, he pensado que no sólo puede ser la habilidad de esperar (lo cual tampoco debe llevarnos a elevar de categoría el tema), sino de tener una BUENA ACTITUD ESPERANDO.

No sé si es un invento para justificar el esfuerzo, porque esperar es “desesperar” también, en la medida en que cuesta hacerlo, sobre todo cuando el fin, el objetivo, acaba en sí mismo, en esa espera que solo logra no hacer tensa, desagradable.

Tiene, al menos desde mis perspectiva, un problema o efecto colateral esa paciencia. A fuerza de usarla, a uno no que queda ni ternura, ni siquiera la esperanza de un de gesto amable, una caricia que hicieran la vida un poco menos desagradable, para no ahogarse en la espera.


Y es que la paciencia es espera en soledad, ¿no?

miércoles, 5 de julio de 2017

¿QUÉ ES ÉSTO?

¿QUÉ ES ÉSTO?

“Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen”
Eduardo Galeano.

Y creo que debe ser así. Sobre esa base me permitiré algo que creo que nunca he hecho y espero no volver a hacer. Sacar algo personal a la luz.

Ayer fui dado de alta, por vez 23 en dos años y medio, del taller que siempre es un hospital para la biología de quienes, como yo, no tienen una salud ejemplar.

He estado unos días desconectado del mundo y sus miserias y preocupado solamente por las mías (que no son pocas ni pasan desapercibidas).

Parece que nada ha cambiado perceptiblemente alrededor, aunque sí que se perciben tonos diferentes, en Francia, por ejemplo, con esa reunión de las Cámaras en Versalles o en Madrid, con las negociaciones sobre el “techo de gasto” y con la constatación de que los partidos políticos de aquí (catalanes incluidos) siguen preocupados por sus tácticas y no por sus ciudadanos.

Nada importa más que “lo mío” . Los partidos parecen un “yo, mi, me, para mi, conmigo inagotables) y mientras los ciudadanos vivimos nuestras miserias, nos enganchamos hasta con los dientes a la vida y, ya que no nos queda otra esperanza, deseamos que nuestros representantes adquieran algo de cordura.


Desde la libertad de la edad, lo vivido y mi situación he de decir que la política es NECESARIA, pero esta que nos están dando es UNA MIERDA (y perdón por la expresión)

martes, 4 de julio de 2017

UN APUNTE PERSONAL

UN APUNTE PERSONAL

A estas alturas a nadie se le escapa que las antiguamente denominadas Cajas de Ahorro articularon la economía de nuestro territorio, sobre todo de las zonas rurales, ayudando, con ello, a articular nuestro sistema agrícola y ganadero como nunca antes se había hecho y no hacerlas depender tanto de la climatología, por ejemplo.

No entraremos en ello ni en la historia de esas instituciones, porque no viene al caso.

El caso e que de los De los 64.000 millones de euros dedicados de manera directa a su rescate, según datos del Banco de España, sólo se cuenta con reintegrar a las arcas públicas unos 16.000 millones de euros, un 25% del esfuerzo realizado.

La entidad financiera que más coste público ha representado hasta ahora es Catalunya Caixa, presidida en la época por Narcís Serra, con unos recursos de 12.676 millones. Le sigue Bankia, con 12.347 millones, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) con 11.065 y Novagalicia, con 9.159.

Así puede verse aquí


¿Para cuántos y para qué hemos de trabajar los españoles?

lunes, 3 de julio de 2017

TROLL O PROVOCADOR

TROLL O PROVOCADOR

Las tecnologías están propiciando la aparición de nuevas palabras a tal velocidad que no debe dar tiempo a ser traducidas, de tal modo que se usan tal y como aparecen la primera vez. Y ante uno de esos casos estamos.

No sé si mi traducción es buena. Seguro que otros tienen otras más ajustadas, pero admito todas las correcciones y propuestas, siempre que nos refiramos a lo mismo, a personas que aprovechan las redes sociales para liarla del modo que sea.

han tenido y tienen un papel importante, porque “sesgan” el interés del `público, hacen dudar de lo que leen o simplemente DESACREDITAN por completo a los que intervienen con las mejores intenciones y formación en las redes.

Ni que decir tiene que esos elementos son aprovechados por grupos de opinión justamente para eso, aunque las más de las veces los “provocadores” son de generación espontánea, entre otras cosas porque hay mucha gente que se debe aburrir y otros tantos cuya cultura no llega al nivel del suelo.

Hay, como puede suponerse, muchos tipos de “trolls” o provocadores, tantos casi como criterios adoptemos para clasificarlos. Si nos atenemos a su modo de reaccionar yo destacaría a los METICULOSOS, LOS GRACIOSILLOS, LOS AGRESIVOS Y LOS QUE intentando pasar por “expertos”, son solo INCONGRUENTES.

Si los clasificáramos por las razones de sus intervenciones en la red nos encontraríamos con provocadores que intentan HACER DAÑO a las personas (ejemplo hay a miles incluso entre las jerarquías sociales), los que quieren desvirtuar los temas que no les interesa o que les afectan, lo egocéntricos  e incapaces, etc.


La solución a sus actuaciones no es fácil, pero creo que la mejor es: NO HAY MAYOR DESPRECIO QUE NO HACER APRECIO.

jueves, 29 de junio de 2017

EL POBRE SER HUMANO

EL POBRE SER HUMANO

Muchas veces hablamos del ser humano como "ente" individual y en él centramos nuestros análisis. No está mal que sea así, pues cada uno es único, irrepetible y lleva su propio discurrir por la vida, por esa vida que lo va modelando.

Lo hacemos tanto que a veces olvidamos que ese ser humano no es nadie sin los demás, que necesita el apoyo de otros para dar sentido a ese “discurrir” vital que mencionábamos y también proyectarse en los demás.

Quizá eso sea así por nuestra inseguridad o porque buscamos algo que queremos encontrar y necesitamos saber si los demás han conseguido el plano de eso que podemos llamar “mejor lugar”.

Nos puede parecer un poco triste que estemos en la vida, tomemos decisiones, existamos… y al final solo seamos depositarios de nuestras dudas y que busquemos la seguridad en los demás, en los otros.

Gozamos de la libertad en toda su extensión, pero… dudamos de su uso o de lo que podemos conseguir con ella. ¿Acaso no encontramos las respuestas que necesitamos? o ¿acaso necesitamos todas las respuestas antes de caminar en pos de algo porque lo que prima en cada uno es el egoísmo?


Dudamos tanto que nos privamos de VIVIR, de DISFRUTAR y quizá también de distinguir entre realidad y deseo.

miércoles, 28 de junio de 2017

HE ANDADO MUCHOS CAMINOS

No es necesario preámbulo alguno para los que me conocen, pero… de vez en cuando uno echa la vista atrás y en ese momento, en mi caso, recuerdo este poema.

HE ANDADO MUCHOS CAMINOS

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.


A. Machado

martes, 27 de junio de 2017

SOMOS UNA INTERSECCIÓN

SOMOS UNA INTERSECCIÓN

Supongo que somos la intersección entre lo que creemos que somos, lo que los demás creen que somos y lo que realmente somos, aunque eso nadie lo sepa.

Estoy seguro, con todo, de que NO somos exactamente lo que los demás ven y dicen que somos de un modo harto atrevido (porque atrevida es la ignorancia). Somos los que muy pocos conocen y los que casi nadie comprende.

Nos esforzamos, eso sí, de un modo ímprobo, en que los demás nos vean del modo que creemos que somos y nos comprendan, pero… es tarea imposible por más interés que pongamos, es más, entre más fuerza pongamos en el empeño más nos alejaremos de conseguir ese objetivo.

Cuando se habla o se piensa en lo que somos lo hacemos de o desde la AUTOESTIMA en buena medida, esto es, desde el valor que nos damos. Quizá sigamos aquel viejo dicho, que no sé a quién adjudicar, que dice: “Si no sabes cómo valorarte, cualquiera sabrá como utilizarte”. Pero el caso es que seguramente muchos saben cómo utilizarnos. 

El caso es que nunca encontraremos el punto en el que situarnos de un modo cabal, porque creo que vamos siendo diferentes con el paso del tiempo, por más que siempre queden identificadores que digan quiénes somos y cómo somos y se nos pueda reconocer por ellos.

Como eso es así, un autor norteamericano; MORRIS ROSENBERG, escribió hace años una obra: Society and the adolescent’s self-image (La sociedad y la autoestima del adolescente) en la que incuía una escala que se hizo famosa. Es ésta:

1. Siento que soy una persona digna de aprecio, al menos tanto como los demás.
2. Siento que tengo cualidades positivas.
3. En general, me inclino a pensar que soy un fracasado/a.
4. Soy capaz de hacer las cosas tan bien como la mayoría de los demás.
5. Siento que no tengo mucho de lo que enorgullecerme.
6. Adopto una actitud positiva hacia mí mismo/a.
7. En conjunto, me siento satisfecho/a conmigo mismo/a.
8. Me gustaría tener más respeto por mí mismo/a.
9. A veces, me siento inútil.
10. A veces, pienso que no sirvo para nada.

Cada una de las afirmaciones positivas se puntúa desde el 0 (estoy totalmente en desacuerdo) al 3 (estoy totalmente de acuerdo), mientras que las afirmaciones negativas se puntúan a la inversa, el 3 implica estar totalmente en desacuerdo y el 0 totalmente de acuerdo. Las afirmaciones positivas son 1,2,4,6,7 y las negativas 3,5,8,9,10. De esta manera, una puntuación inferior a 15 indicaría una autoestima muy baja, sugiriéndolo como un aspecto sobre el que trabajar. Entre los 15 y los 25 puntos estaríamos ante una autoestima saludable y que entra dentro de los parámetros de lo que se considera “equilibrado”. Una puntuación mayor de 25 nos hablaría de una persona fuerte y sólida (aunque proclive a otros problemas).


Pero nos hemos ido del tema. Lo retomaremos en otra ocasión.

lunes, 26 de junio de 2017

EL ÉXITO NO SIEMPRE CORONA EL ESFUERZO

EL ÉXITO NO SIEMPRE CORONA EL ESFUERZO

Supongo que, quién más, quién menos, todos tenemos aspiraciones, deseos, sueños, metas por alcanzar y que no siempre logramos hacer realidad por las razones que sea, que ahora no vienen al caso.

Cada fracaso nos entristece, nos frustra (más o menos, según lo grande que fuera el deseo), y nos deja una decepción intima, dolorosa, incluso de abandono.

La reacción a eso puede ser variada, desde revelarse contra el mundo y sus alrededores, echar la culpa al que pase por allí o sentirnos desgraciados nosotros mismos. Todos solemos ver en eso un FRACASO que es también personal o, sobre todo, personal.

Las variables presentes en nuestros juicios de valor son múltiples. Una de ellas es que no tenemos patrón con el que comparar, con el que establecer en qué medida o dimensión eso que pretendíamos era bueno o mejor, o malo o peor. Otra es que solo contamos con el pasado como elemento de análisis, nunca con presente y aún menos con el futuro y, por muchas hipótesis que se nos ocurran, ninguna tiene por qué sernos válida y aún menos ayudarnos a resolver nada.

Tanto es así que yo diría que es difícil establecer que algo es un FRACASO. Hay que dar tiempo al tiempo, hay que analizar muchas cosas para decidirlo de ese modo. Por otra parte NUNCA podremos saber cómo hubieran ido las cosas si lo que esperábamos obtener lo hubiéramos conseguido tal y como lo imaginábamos.

Todos vamos perviviendo (y aprendiendo -viviendo-) entrando y saliendo de los desastres interiores de nuestros pretendidos fracasos, por muy destrozados que nos sintamos en cada uno de ellos. La vida puede seguir y, de hecho, sigue después de cada fracaso.


De ese modo los fracasos pueden ser lo mejores inicios de nuestros pequeños éxitos.